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| La mano de obra del futuro |
abril 12, 2019
junio 04, 2018
AÑO 2035, ROBOTS EMPLEADOS EN MÁS DE 50%
De la mano de un informe elaborado por una consultora y una entidad educativa se reanimó el miedo porque la planta trabajadora sea reemplazada por máquinas. Según dicho estudio esto sucederá finalmente en el año 2035.
La ilusión de que las máquinas reemplazarán al ser humano se asentúa cada vez más conforme pasa el tiempo y se potencian las innovaciones tecnológicas. Del terror infundado por las narrativas provinientes del género de la ciencia ficción se ha llegado a una realidad que ya no deja lugar a dudas de hacia dónde se encamina el mundo en donde hombres y carcasas inteligentes empiezan a convivir.
Aunque muchas veces esta idea se tomó con asombro y hasta con miedo, tal y como si un capítulo de la legendaria serie estadounidense The Twilight Zone pudiera retratar cómo los robots empezarían a llevar a cabo actividades que antes sólo estaban en manos de los seres humanos, hoy se toma esta idea con más naturalidad e incluso se piensa en que el crecimiento demográfico de robots podría mejorar la calidad de vida de los seres humanos.
En este sentido, un estudio llevado a cabo por Nomura Research Institute (NRI) junto con la Universidad de Oxford y recientemente difundido llegó a la conclusión de que hacia el año 2035 el 49% de las tareas laborales serán realizadas por robots, los cuales ya son considerados entidades virtuales.
Si bien ambas entidades decidieron publicar el informe advirtiendo que se trata de un cálculo hipotético, basado en una evaluación de unos 600 tipos de empleos, el mismo genero un gran impacto en las actividades que fueron mencionadas como las más proclives a contar con reemplazos de máquinas.
Aunque muchas empresas ya han manifestado por distintos medios la intensión de lograr mayor practicidad sumando robots a sus gestiones, como es el caso más renombrado de Amazon que incorpora drones para el envío de los pedidos y otros tipos de robots para el área logística, otros tantos sectores se ven amenazados pero no esperan el simbronazo tecnológico que está por llegar.
Entre esos sectores el agrícola es uno de los que empiezan a recibir la mano mecánica en lugar de la del hombre para las labores de fuerza quitándole a los operarios los riesgos físicos que pudieran sufrir durante su desempeño. Por otra parte, y sin miedo a que pierdan una mano trabajando, otro sector que se busca robotizar es el de los escritores y periodistas a los cuales se los reemplazará por sistemas más que por máquinas, es decir, por softwares más que por simples hardwares.
El sector que sin duda está evidenciado cada vez más el cambio de tareas es el de los call center, mesas de ayuda, delivery de productos y prácticas médicas que cuentan con un pack de atributos tecnológicos que reemplazan al ser humano, desde aplicaciones y máquinas virtuales hasta sistemas de alta complejidad.
Lo que el estudio ha dejado por fuera de dicha amenaza son las tareas vinculadas con la creatividad, tanto artesanos como artistas parecen no estar amenazados aún por la llegada de la vida inteligente a sus segmentos, aunque no todo está dicho al término de este artículo. Hay que decir que en el año 2013, los eruditos Carl Benedikt Frey y Michael A.
Osborne aseguraron en un informe llamado “The future of employment: How susceptible are jobs to computeristation” que sólo en Estados Unidos los robots reemplazarían el 47% de los empleos llevados a cabo por el ser humano, mientras que en el Reino Unido sucedería una taza de reemplazo del 35%. Sin dudas, señales de que el miedo y la amenaza siempre existieron desde la Revolución Industrial hasta hoy.
¿Con qué tipos de robots ya convivimos?
Mientras que algunos presagian que estos cambios serán beneficiosos para mejorar la calidad de vida del hombre en la tierra, existen los que con ideas más tremendistas auguran un futuro en donde el desempleo sea masivo gracias al reemplazo de la plaza humana por la robótica.
La realidad es que la convivencia con robots ya es un hecho y en la actualidad varias tareas estan en manos de los mecánicos cuerpos cada vez más inteligentes. Veamos algunos ejemplos:
La Universidad de Northwestern desarrolló Narrative Sience, un software capaz de redactar notas periodísticas libre de errores de ortografía y en simultáneo con los acontecimientos. Rápidamente fue contratado por el portal The Big Ten Network para la cobertura de los encuentros de baseball y softball.
Según el dueño del portal y de Fox Cable “Es considerablemente más barato para nosotros seguir este camino que tratar detener nuestro propio reportero en cada uno de los juegos”. Un claro ejemplo de donde ya no es necesario tener a un periodista tomando notas.
Como dijimos anteriormente, otro ejemplo es el de los call center en donde un número de cubículos con telemarketers adentro atendiendo el teléfono o haciendo llamadas representa una cifra importante de inversiones para un empleador.
Deberías saber que los cajeros automáticos y las máquinas de autoservicio llegaron a nuestras vidas al mismo tiempo que lo hizo el asistente virtual, aquel que atiende el teléfono y realiza llamadas para concretar ventas de productos. El empresario baja el costo por el mantenimiento de cada empleado y vende más.
Pero la robótica no esta abocada solamente a cubrir puestos de oficinistas, también se ha desarrollado un robot con forma de serpiente capáz de llevar adelante tareas de rescatistas durante un desastre natural. El responsable de la idea es Satoshi Tadokoro quien se propuso complementar la tarea de los aviones no tripulados con un equipo que puede acceder a todo tipo de superficies y terrenos.
Finalmente, hasta los soldados pueden ser reemplazados por un ejército de robots y es que en la actualidad se utilizan máquinas en misiones de combate para hacer reconocimientos o tareas similares, como por ejemplo los MAARS llevados a Irak que contaron con GPS para reconocer zonas liberadas de las de ataque.
Amas de casa, asesores legales, bibliotecarios y demás máquinas se postulan para ocupar un lugar en el universo laboral. Bastará saber qué tipo de trabajos quedarán en manos de los seres humanos.
Artículo original:
Casi el 50% de los empleados serán robotsjunio 28, 2016
FASE III: COMPUTADORAS COGNITIVAS
Cognición humana, la última frontera
Las computadoras han pasado por tres fases: la fase de tabulación, la fase de programación, y ahora estamos en la nueva era de la computación, la fase cognitiva. Las tabuladoras realizaron una tarea fija, mientras que las máquinas programables pueden ser reprogramadas para ejecutar tareas diferentes sin necesidad de ningún cambio en el hardware. Las computadoras cognitivas, sin embargo, prometen capacidades de aprendizaje y de razonamiento.
La posibilidad de este tipo de máquinas plantea la
pregunta: ¿es la cognición la prueba definitiva de la existencia consciente?
¿Qué sabemos acerca de la cognición? ¿Cómo se define la inteligencia? Las
preguntas se acumulan. Hay algo, sin embargo, en lo que todo el mundo parece
estar de acuerdo: el hecho de que la comprensión del mecanismo de la cognición
humana es la clave para el desarrollo de la inteligencia artificial avanzada y
de las máquinas cognitivas.
Las máquinas cognitivas tienen la capacidad de aprender, y
emplean la inteligencia artificial para “razonar”. La inteligencia artificial
es definida como: “La ciencia de fabricar máquinas capaces de hacer cosas que
requerirían de la inteligencia si fuesen realizadas por hombres”. La buena
noticia es que la computación cognitiva ya no es el ejercicio esotérico de
algunos futuristas. Ha sido y sigue siendo esencial para las operaciones en las
que se manejan datos masivos (big-data). El siglo XXI ha asistido a una
avalancha de datos procedentes de casi todos los aspectos de la vida. La
tecnología ha hecho posible la generación de datos a un ritmo exponencial. El
equilibrio térmico de nuestros edificios, el número de personas diagnosticadas
con cáncer en los últimos seis meses, los cambios en tiempo real en las
preferencias de la clientela, los perfiles étnicos de los aspirantes a la
universidad, incluso las tres palabras de moda en las conversaciones en línea
en este mismo momento… estos son algunos ejemplos de la clase de datos a los
que tenemos acceso en la actualidad.
A medida que aumenta la cantidad de datos, se vuelve más y
más difícil la tarea de procesar y de dar sentido a los datos recogidos. La
natural ambición y codicia humana no quiere verse derrotada, desea usar cada
bit de datos disponibles. Aquí es donde se hace imprescindible contar con una
computadora que vaya más allá de la realización de tareas pre-programadas y que
sea capaz de aprender sobre la marcha, sin interferencia humana. Para este tipo
de computación, necesitamos la cognición.
El mayor desafío a la hora de imitar la cognición humana es
entender cómo esta sucede en el cerebro. Está, obviamente, más allá de nuestra
capacidad el monitorizar la actividad que nuestros cerebros llevan a cabo sin
interrupción, y mucho menos el volver a crear esas maravillas. Sin embargo,
constituirá un gran logro si conseguimos imitar de algún modo la cognición
humana, ni siquiera parcialmente. La informática entraría en una nueva era,
llena de posibilidades hasta ahora fuera de su alcance. Por ejemplo, el plan de
estudios completo de un título universitario podría ser procesado por una
máquina cognitiva en una fracción de segundo; semejante máquina podría asimilar
toda la literatura médica en un corto plazo, proporcionando a los médicos
humanos una segunda opinión sobre su diagnóstico.
A pesar de que se han producido mejoras sustanciales en el
diseño de las máquinas de computación “inteligentes”, imitando el hardware del
cerebro humano y simulando los procesos de toma de decisiones, actualmente se plantean
tres retos fundamentales: un hardware con comparable capacidad de procesamiento
y de memoria, un algoritmo de software que logre implementar un comportamiento
inteligente, y la necesidad auto-adaptación y de auto-superación.
En primer lugar, la inteligencia humana no ha sido
completamente descrita -sus capacidades y limitaciones nos son aún
desconocidas. Esta falta de conocimiento hace difícil, y quizás hasta
imposible, el comprimir la inteligencia en módulos más pequeños o más simples.
De modo que no disponemos de ninguna técnica que nos permita imitar el
comportamiento de un cerebro humano.
El segundo gran problema es que todavía estamos muy lejos
de obtener el hardware en el que nuestra “inteligencia” software podría
funcionar. La implementación de la inteligencia en computadoras convencionales,
evidentemente, parece una tarea inútil. Las máquinas programables no pueden
rivalizar con el cerebro humano; incluso las supercomputadoras más rápidas, con
capacidad para aprovechar miles de procesadores, sólo son capaces de imitar el
valor del 1% de un segundo de la actividad del cerebro humano, tarea para la
que necesita 40 minutos. Por lo tanto, las computadoras cognitivas deben
incorporar un tipo de arquitectura de hardware diferente de los ordenadores
convencionales para lograr una cognición comparable a la de los humanos. El
chip SyNAPSE de IBM es un ejemplo de hardware inspirado en el cerebro, y tiene
el potencial para llevar a cabo las intensas computaciones requeridas.
Por último, el cerebro humano y su poder cognitivo están
cambiando constantemente. Nuestros cerebros pueden mejorar o empeorar en
función de varios factores y experiencias. Esto es también aplicable a nuestra
capacidad cognoscitiva. Además, dicha mejora o deterioro puede darse en la
forma de un cambio en la estructura física o en la cantidad de capacidad
empleada [5]. Esta flexibilidad dinámica, también llamada “plasticidad
cerebral” [6], es esencial para nuestra inteligencia. Hasta el momento no
disponemos de ningún hardware de computación capaz de auto-evolución. Sin
embargo, tenemos noticia de algunos desarrollos prometedores sobre la capacidad
de aprendizaje de las máquinas de computación cognitiva- esto es, de su
capacidad de hacer deducciones y de llegar a conclusiones que no han sido
preprogramadas.
A lo largo de todo el proceso, la supervisión humana
seguirá siendo la última guía en el perfeccionamiento de dicha imitación. De
modo que la cognición humana, que damos por supuesta en nuestra vida cotidiana,
sigue siendo la última frontera para nuestros miles de años de largo recorrido
tecnológico. Una vez más, la creación ha establecido los límites para el
desarrollo humano.
Por: Adem G. Aydin
Tiene un doctorado en Ingeniería Eléctrica y Computación.
Trabaja como científico ingeniero en IBM.
Link artículo original de revista CASCADA
junio 24, 2014
VIAJE EN EL TIEMPO: FASE de EXPERIMENTACIÓN
Un grupo de investigadores de la Universidad de Queensland,
en Australia, simularon cómo dos fotones viajando en el tiempo interactúan, lo
que sugiere que podría ser posible saltar a través del tiempo al menos a nivel
cuántico, informa 'DailyMail'.
A continuación, algunos experimentos:
Chronovisor fue el nombre dado a un artefacto que se decía
era capaz de ver los eventos pasados y futuros. Su existencia fue alegada por
el Padre François Brune (nacido en 1931), autor de varios libros sobre
fenómenos paranormales y la religión. En su libro Nuevo Misterio del Vaticano
afirmó que el aparato había sido construido por el sacerdote y científico
italiano Marcello Pellegrino Ernetti. Mientras el Padre Ernetti era una persona
real, la existencia (y mucho menos la funcionalidad) del cronovisor nunca se
confirmó.
"Billy" Eduard Albert Meier (nacido el 3 de
febrero 1937) es un ciudadano de Suiza, que afirma ser contactado por
extraterrestres y un profeta. También es poseedor de muchas polémicas
fotografías de temática OVNI, que él afirma son la evidencia de sus encuentros.
Meier ha reportado contacto regular con extraterrestres que él llama Plejaren
(aliens de más allá de la Pléyades) describiéndolos como una especie de
alienígenas Nórdicos humanoides. Tal como se relata en la versión íntegra del
libro Message from the Pleiades, Vol. 2 (en español Mensaje de las Pléyades,
Vol. 2), Meier regresó en el tiempo gracias al extraterrestre Asket donde se
reunió personalmente con Jmmanuel,7 acusado de ser el verdadero Jesús, y le
dijo a Meier que la evolución de Meier fue superior a la del propio Jmmanuel,
diciendo: "En verdad, su evolución ha procedido por más de 2000 años,
hecho que no he considerado " (página 512). El contacto con Jmmanuel duró
cuatro días y después Meier fue devuelto a la actualidad.
El incidente Moberly-Jourdain, o también llamado los
Fantasmas del Petit Trianon de Versalles, fue un evento que ocurrió el 10 de
agosto 1901 en los jardines del Petit Trianon, el pequeño castillo en los
jardines del Palacio de Versalles, donde supuestamente experimentaron un viaje
al pasado, y vieron a María Antonieta, así como otras personas de la misma
época. Después de investigar la historia del palacio, y comparar de la
descripción de su experiencia, en 1911 ellas publicaron su trabajo en un libro
titulado An Adventure (Una Aventura), bajo los nombres de Elizabeth Morison y
Frances Lamont. Su historia causó sensación, y fue objeto de muchas burlas
El Experimento Filadelfia es el nombre que se le da a un
experimento militar naval que supuestamente llevó a cabo en el Astillero Naval
de Filadelfia en Pensilvania, EUA, en algún momento alrededor del 28 octubre de
1943. Se alega que el destructor de escolta los Estados Unidos "USS
Eldridge" fue diseñado para volverse ópticamente invisible para que no
pudiera ser detectado por el enemigo. Este experimento también se conoce como
Proyecto ArcoIris. Algunos informes afirman que el buque de guerra regresó en el
tiempo por 10 segundos; sin embargo, la cultura popular ha representado mucho
más grandes saltos temporales. La historia es ampliamente considerada como un
engaño. La Armada de EE.UU. sostiene que no hubo tal experimento, y los
detalles de la historia contradicen hechos sobre el Eldridge, así como las
leyes conocidas de la Física. Sin embargo, la historia ha capturado la atención
de los creyentes de las teorías conspirativas, y los elementos del Experimento
Filadelfia son mencionados en otras teorías conspirativas del gobierno
estadounidense.
El Proyecto Montauk son una serie de proyectos secretos del
gobierno de los Estados Unidos, supuesta mente realizado en el Camp Hero o
estación de la Fuerza Aérea de Montauk en Montauk, Long Island, con el
propósito de hacer investigaciones exóticas, incluyendo viajes en el tiempo.
Jacques Vallée describe las alegaciones del Proyecto Montauk como una
consecuencia de las historias sobre el Experimento Filadelfia.
septiembre 02, 2013
LA TRAVESÍA HUMANA hasta MARTE
1. LA MISIÓN
Pese a ser uno de los vecinos
más cercanos de la Tierra, Marte está a 56 millones de kilómetros en su
alineación más cercana, un viaje de al menos nueve meses. Varios vehículos ya
han descendido en el Planeta Rojo y han estudiado su superficie. ¿Pero qué
haría falta para llevar a un ser humano a Marte? Según algunos científicos del
Imperial College de Londres que diseñasen una misión para llevar astronautas al
planeta y traerlos de vuelta.
2. LA NAVE ESPACIAL
La tripulación necesitará
protegerse de los rigores de un viaje de nueve meses. Largos períodos de
ingravidez causan una reducción de la masa ósea y pérdida muscular, así que la
nave está diseñada para generar su propia gravedad artificial girando en el
espacio. El uso de escudos disminuirá, pero no eliminará, la amenaza de la radiación
solar cósmica.
Vehículo de navegación
Al despegar, la tripulación
estará en el módulo de descenso, pero una vez en la órbita de la Tierra se
trasladarán al vehículo de navegación. Entonces, los dos vehículos se
separarán, permaneciendo unidos por un cable de acero. Propulsiones cortas de
ambos harán que la nave gire, generando una gravedad similar a la de la Tierra.
Atadura
La atadura consistirá en un
cable de acero de 60 metros que unirá el vehículo de navegación con el de
descenso, permitiéndoles rotar alrededor de un eje. En caso de que se produzca
una erupción solar, la tripulación recuperará el cable y atraerá al módulo de
descenso, posicionando sus escudos de calor hacia el Sol para protegerse de la
radiación lo máximo posible dentro del vehículo de navegación.
Módulo de descenso
Una vez que la nave llegue a
la órbita marciana, los dos vehículos se volverán a unir y la tripulación
regresará al módulo de descenso. Entonces éste descenderá a la superficie de
Marte, usando el escudo de calor para moderar su velocidad y evitar que se
queme. Se desplegarán paracaídas para frenar todavía más al módulo y unos
propulsores lo guiarán hasta la superficie.
3. SOBREVIVIR AL VIAJE
Durante el viaje, la salud de
la tripulación será controlada de cerca con sensores inalámbricos, pero
dependerán completamente de la medicación a bordo de la nave y de las
habilidades de los miembros de la tripulación si se enferman. El largo viaje y
confinamiento podría también afectar la salud mental de la tripulación y
generar conflictos. La falta de luz diurna puede afectar sus patrones de sueño,
causando potencialmente mala concentración y afectando el trabajo en equipo.
4. AMARTIZAJE
Después de nueve largos meses
en el espacio, la tripulación conducirá el módulo de descenso hacia la
superficie marciana, realizando un amartizaje bastante convencional para un
viaje tan excepcional. Las palabras que pronuncien los primeros humanos que
ponen sus pies en otro planeta necesitarán 20 minutos para viajar a la Tierra.
5. EXPLORANDO MARTE
Los científicos proponen un
lugar para el descenso cercano al ecuador marciano, donde las condiciones son
relativamente buenas, con una temperatura media de -30º Celsius, similar al
invierno antártico en la Tierra. La tripulación vivirá en un módulo enviado con
anterioridad en una misión no pilotada.
Una vez en el planeta, los
astronautas llevarán a cabo experimentos geológicos y atmosféricos. También
perforarán la corteza marciana en busca de pruebas de que organismos vivos
simples habitaron una vez Marte. La duración de su estadía podría ser de tan
sólo tres meses o hasta de dos años, dependiendo del alineamiento de la Tierra
con Marte.
6. REGRESO
Enviar una nave a Marte con
el combustible suficiente para un viaje de ida y vuelta será costoso. Así que
se enviará un vehículo de regreso con anterioridad en una misión no tripulada,
descendiendo en una latitud donde el hielo sólo exista debajo de la superficie.
Un aparato robótico buscará el hielo y lo descompondrá en oxígeno e hidrógeno
usando electrólisis. Esto se empleará para generar metano que impulsará el
vehículo de regreso a la órbita marciana, donde se acoplará al vehículo de
navegación para realizar el largo viaje de regreso a la Tierra.
agosto 05, 2013
SIBGRAPI en AREQUIPA
La Conferencia de Gráficos, Patrones e Imágenes (SIBGRAPI)
es el evento mejor rankeado en Latinoamérica en todas las áreas relacionadas a
computación. Este evento tiene 25 años de historia, en todo ese tiempo se
realizó en Brasil. Esta es la primera vez que la actividad se desarrollará
fuera de dicho país y el lugar escogido como sede fue Arequipa.
La Universidad Católica San Pablo de Arequipa recibirá a
especialistas de diversos países. Del 5 al 8 de agosto se presentarán 120
exposiciones sobre nuevas tecnologías
relacionadas a: procesamiento de imágenes, animación y simulación, video
juegos, imágenes Stereo/3D, reconstrucción de superficies, realidad virtual y
aumentada, imágenes médicas, biométrica, procesamiento visual y análisis de documentos, interfaces gráficas,
hardware gráfico, imagen y análisis de vídeo, entre otras. Arequipa fue
seleccionada como sede porque se ha demostrado el desarrollo en esta área, a
través de los profesionales que se han especializado en computación gráfica y
por la cantidad y calidad de trabajos de investigación que efectúan sobre el
tema, explicó el Dr. Alex Cuadros Vargas, coordinador general del Congreso e
investigador de la Universidad Católica San Pablo.
“Hay más de 40 profesionales peruanos especializados en
computación gráfica, y curiosamente más del 90% son de Arequipa. Varios están
fuera del país, otros estamos acá. Lo que se busca es difundir estos
conocimientos, para lo cual, SIBGRAPI es una muy buena oportunidad de hacerlo”,
comentó el investigador del Programa Profesional de Ciencia de la Computación
UCSP. Como ponentes principales están: Nicolás Pinto director científico y de
Tecnología de dos startups de Silicon Valley, Eduard Gröller, profesor en el
Instituto de Computación Gráfica y Algoritmos de la Universidad Tecnológica de
Viena y Manuel M. Oliveira, profesor asociado de Ciencias de la Computación de
la Universidad Federal de Rio Grande do Sul, en Brasil.
La edición 26 del SIBGRAPI es organizada por la Sociedad
Brasileña de Computación (SBC), a través de su grupo de interés especial en
procesamiento de gráficos y de imagen (CEGRAPI), en coordinación con la
Sociedad Peruana de computadora (SPC), su grupo de interés especial en
Computación Gráfica e imágenes (CGI) y la Universidad Católica San Pablo
(UCSP).
mayo 03, 2013
ÉXITO ALEMÁN, DESDE LA UNIVERSIDAD HASTA LA INDUSTRIA
Alemania ha desarrollado un eficaz sistema de transferencia tecnológica de los laboratorios de investigación a las plantas de producción.
Por: Stefan Theil
FELIX MICHL Y PHILIPP STAHL se inclinan sobre un reluciente robot de tres brazos en un laboratorio de la Universidad Técnica de Múnich (TUM). El artilugio toma diminutas porciones de fibra de carbono, más fibras que un cabello pero compuestas cada una por 24.000 filamentos, y las ensambla con rapidez en una estructura triangular. Los investigadores explican que la parte más delicada del proceso corresponde al desarrollo del programa informático que, a partir de un modelo computarizado en tres dimensiones (en este caso, de un sillín de bicicleta, pero bien podría ser el de una prótesis médica o una pieza de automóvil), generará las instrucciones para que el robot las coloque en una posición que garantice la máxima resistencia y durabilidad. El proyecto servirá a Michl para su tesis doctoral y a Stahl, para completar sus estudios de grado. Después, pasará a una segunda vida en las fábricas alemanas; entre ellas, las instalaciones punteras que BMW posee a unos 50 kilómetros de la ciudad medieval de Landshut, donde sus ingenieros se afanan en diseñar la próxima generación de automóviles.
FELIX MICHL Y PHILIPP STAHL se inclinan sobre un reluciente robot de tres brazos en un laboratorio de la Universidad Técnica de Múnich (TUM). El artilugio toma diminutas porciones de fibra de carbono, más fibras que un cabello pero compuestas cada una por 24.000 filamentos, y las ensambla con rapidez en una estructura triangular. Los investigadores explican que la parte más delicada del proceso corresponde al desarrollo del programa informático que, a partir de un modelo computarizado en tres dimensiones (en este caso, de un sillín de bicicleta, pero bien podría ser el de una prótesis médica o una pieza de automóvil), generará las instrucciones para que el robot las coloque en una posición que garantice la máxima resistencia y durabilidad. El proyecto servirá a Michl para su tesis doctoral y a Stahl, para completar sus estudios de grado. Después, pasará a una segunda vida en las fábricas alemanas; entre ellas, las instalaciones punteras que BMW posee a unos 50 kilómetros de la ciudad medieval de Landshut, donde sus ingenieros se afanan en diseñar la próxima generación de automóviles.
Por el momento, la compañía se centra en la producción del BMW i3. Si su salida al mercado en 2013 cumple con las expectativas, será el primer automóvil to-talmente eléctrico y construido con materiales ligeros orientado a un consumo de masas. La cabina ha sido diseñada con materiales compuestos de fibra de carbono, que investigadores y estudiantes como Michl y Stahl desarrollan en los laboratorios de Múnich. En este caso, la innovación clave consiste en una técnica que permite fabricar en apenas dos minutos ciertas partes complejas del automóvil, como el chasis lateral. Gracias a ella, estos materiales compuestos de última generación pueden fabricarse por vez primera a gran escala. Tres gigantescas prensas de 320 toneladas cada una inyectan resina en las partes ya moldeadas con fibra de carbono, lo que les confiere rigidez. La empresa asegura llevar la voz cantante en la manufactura de esta clase de materiales compuestos, por delante de competidoras como Toyota o General Motors. «Nuestra pericia a la hora de acoplar todos estos componentes no es algo que nuestros rivales puedan copiar con facilidad», asegura Andreas Reinhardt, director de proyectos de BMW.
Tal vez. El flujo constante de innovación que va desde los laboratorios de investigación públicos hasta fabricantes como BMW constituye una de las claves de la economía germana. Su industria, considerada durante largo tiempo mera herrería, ha capeado la crisis financiera sin apenas mellas en los beneficios o en el número de empleados. Y ello a pesar de que, en lo que respecta al sector industrial, los trabajadores alemanes se encuentran entre los mejores pagados del mundo y ganan unas diez veces más que sus homólogos chinos. Incluso cuando las exportaciones estadounidenses se desplomaban, las alemanas mantuvieron su cuota de mercado frente a China y otros países emergentes. El crecimiento del empleo en este sector constituye una de las razones por las que, según los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la tasa de paro alemana en mayo de 2012 no pasaba del 5,6 por ciento. Las fábricas del país han mantenido su competitividad a escala mundial porque sus productos, como el BMW i3, rebosan ciencia e innovación.
Una de las razones principales del éxito alemán reside en que la nación ha sabido canalizar sus logros en investigación para escalar en la carrera tecnológica, centrándose en la obtención de productos y procesos difíciles de copiar o de abaratar con salarios bajos. La industria textil proporciona un ejemplo al caso. Alemania, al igual que EE.UU. y numerosos países, perdió hace tiempo el grueso de sus fábricas de tejidos a causa de la competencia de países como China, India o Turquía. Sin embargo, sus empresas han conservado una posición dominante en el mercado de máquinas para tejer, trenzar o coser, un instrumental cada vez más complejo que ha disparado la inversión en países con mano de obra barata. Mientras tanto, no pocas empresas textiles alemanas se reconvirtieron en compañías punteras, que ahora fabrican tejidos de última generación para el sector de la automoción o el aeroespacial. Hoy, la industria textil del país se halla en la vanguardia de la investigación sobre materiales compuestos, y coopera con universidades y centros tecnológicos en el desarrollo de maquinaria de precisión para trenzar e hilar fibras de carbono; no muy distinto de lo que se hace con la lana, pero a escala microscópica. Si el país hubiese dejado de apostar por el sector textil, hoy carecería de los medios necesarios para producir los materiales compuestos de última generación que desarrollan la TUM y otros laboratorios.
La clave para llevar los resultados de la investigación desde los laboratorios hasta el mercado estriba en la estrecha colaboración entre universidades e industria de base tecnológica. La mayor parte de los grandes fabricantes alemanes dedican jugosas partidas a investigación; a menudo, mediante la compra de los resultados que obtienen instituciones ajenas. A diferencia de numerosas empresas estadounidenses, que fundan una cátedra o efectúan donaciones genéricas a un departamento universitario, las compañías alemanas suelen pedir a las universidades que les ayuden a solucionar problemas muy concretos. En la TUM, el departamento de resinas y materiales compuestos está financiado por SGL Carbón, una productora de fibras de carbono que desea averiguar qué materiales se adaptarán mejor a la próxima generación de procesos de fabricación industriales. Una docena de los estudiantes de doctorado del departamento están en la nómina de BMW, que aprovechará los resultados de sus tesis en el diseño del i3. Otros fabricantes, como KUKA (robots) y Manz (prensas para materiales compuestos), se han implicado asimismo en la actividad investigadora de la universidad.
Ahora, multiplique esa intensa colaboración por docenas de universidades técnicas y facultades de ingeniería. En la Universidad Técnica de Renania-Westfalia en Aquisgrán (RWTH Aachen), más de veinte institutos investigan en técnicas punteras de producción, en cooperación con constructores de maquinaria, empresas de robótica e informáticas, con el propósito de idear procesos industriales tan eficientes que permitan a Alemania competir con países de mano de obra barata, como China. La RWTH Aachen está construyendo un parque industrial de 2000 millones de euros para las empresas participantes. El Instituto de Tecnología de Karlsruhe, especialista en ciencia de materiales y nanotecnología, colabora con las principales compañías químicas de Alemania, como BASF, en el desarrollo de nuevas sustancias para el almacenamiento de energías renovables. En la Universidad Técnica de Dresde, investigadores, fabricantes de microcircuitos y compañías de informática cooperan para conseguir circuitos integrados que consuman cien veces menos energía que los actuales.
El Gobierno del país desempeña una función clave en todo el proceso. Además de financiar excelentes laboratorios de ciencia básica, como los 80 institutos de la red Max Planck (que cubren disciplinas tan dispares como la física de partículas o la biología evolutiva), el país cuenta con la Sociedad Fraunhofer, la institución investigadora alemana de mayor éxito económico. Sus 60 centros reciben dinero del Gobierno lo mismo que de las empresas, motivo por el que se ajustan a una estricta lógica de mercado. Su presupuesto anual, que ronda los 2000 millones de euros, se beneficia de no pocos ingresos por patentes; por ejemplo, la del formato MP3 de compresión de audio, inventado en 1989.
CONFIANZA SINGULAR
Cada instituto Fraunhofer, en asociación con las universidades cercanas, actúa de correa de transmisión para todo un conjunto de compañías ligadas al centro y entre sí. Ello se consigue gracias a colaboraciones de investigación concebidas para idear nuevos procesos y productos. Existen centros para todo sector industrial imaginable, como el de investigación de polímeros para compañías químicas, el de óptica de precisión para fabricantes de sensores y láseres, o el de nanoelectrónica para la industria de componentes informáticos.
Varios de ellos, como el Instituto Fraunhofer de Tecnología de la Producción, en Aquisgrán, investigan el desarrollo de técnicas de reducción de costes. Y en lo que respecta a la investigación sobre materiales compuestos, en la ciudad bávara de Augsburgo existe un grupo de proyectos Fraunhofer que evolucionó a partir de un laboratorio de cohetes de los tiempos de la Guerra Fría. En asociación con la TUM y más de cincuenta empresas (entre ellas, BMW, Audi y EADS, la propietaria del Airbus), el centro de Augsburgo desarrolla materiales compuestos de fibra que no derivan del petróleo, sino de la lignina, la parte leñosa de las plantas.
Otro factor que facilita la transferencia de tecnología procede de los incentivos con los que cuentan investigadores e ingenieros para saltar de la universidad a la industria, y viceversa. De media, un científico procedente de un centro Fraunhofer acaba incorporándose a la empresa en un plazo de entre cinco y diez años. Por su parte, muchos de los mejores ingenieros de la industria imparten clase en alguno de los institutos Fraunhofer o pertenecen a su equipo de dirección. Klaus Drechsler, profesor y director del Instituto de Materiales Compuestos de Carbono de la TUM, trabajó un tiempo en la compañía EADS desarrollando materiales compuestos para el Airbus. Hoy es el responsable de fundar un nuevo instituto en Augsburgo para la investigación de materiales compuestos. Este tipo de saltos profesionales, claves para la difusión de conocimiento y tecnología, no resulta tan habitual en otros países, en los que, muy a menudo, los investigadores contratados por una institución estatal permanecerán en ella durante toda su carrera.
Esa colaboración intensa y compleja entre ciencia e industria es típica de la innovación alemana. En gran parte, ha ido fraguándose durante décadas de relación entre empresas grandes y pequeñas. Hoy, gracias a esa tradición de colaboración, cada una de ellas ya sabe instintivamente qué información puede compartir con las demás y cuál ha de reservarse para sí. «Esa confianza entre compañías e instituciones, que compiten entre sí tanto como cooperan, es única. No se observa en muchos países», señala Beñat Bilbao, economista del Foro Económico Mundial y coautor del último Informe global sobre competitividad, en el que año tras año Alemania aparece en los primeros puestos. En su mayoría, estas agrupaciones han crecido y evolucionado durante decenios (y en ocasiones siglos, como los antiguos relojeros de la Selva Negra que, en la actualidad, se han convertido en los principales productores de instrumentos quirúrgicos de precisión del mundo), por lo que no resulta fácil copiarles.
Hoy, Alemania continúa creando nuevas redes para las industrias incipientes. Una de ellas es BioEconomy Cluster, en las inmediaciones de Leipzig, en la que más de 60 empresas participan en el desarrollo de métodos de producción de plásticos y otros productos sintéticos a partir de biomasa, con el objetivo de reemplazar al petróleo no solo en la obtención de energía, sino también en la de productos derivados. A la hora de crear nuevos centros, la Sociedad Fraunhofer no parte de cero, sino que comienza con compañías e instituciones especializadas. «Nuestro método se basa en tomar algo que ya funciona y regarlo para que crezca», explica Hans-Jörg Bullinger, presidente de la institución. Para la creación del nuevo instituto de materiales compuestos de carbono, la red buscó compañías y departamentos universitarios ya existentes y les proporcionó financiación, personal y servicios.
Pero la segunda lección, explica Bullinger, es el compromiso a largo plazo. Los nuevos institutos Fraunhofer tienen asegurada la financiación de manera indefinida y se gestionan por sí solos, sin otra exigencia durante los primeros cinco años que la de duplicar el capital inicial con aportaciones de compañías privadas. También la inversión en la industria mira a largo plazo. Muchas de las fábricas punteras más innovadoras son empresas familiares que no viven angustiadas por los resultados trimestrales. La típica compañía tecnológica alemana se asemeja a Trumpf, una empresa familiar casi invisible, pero que ha sido líder en láseres industriales durante más de una generación. En la actualidad, factura más de 2300 millones de euros al año. Incluso en los peores momentos de la crisis financiera, la Sociedad Fraunhofer contrató 3000 nuevos investigadores. «Muchos países han tratado de imitarnos», añade Bullinger, «pero sus esfuerzos fracasan porque piensan a corto plazo».
Ese podría ser el error fatal de la reciente propuesta del Gobierno de EE.UU. para financiar con 1000 millones de dólares una red nacional de innovación industrial concebida según el modelo de la alemana Fraunhofer. De proceder a su aprobación, en dicha red participarían entidades públicas y privadas que, en colaboración con la industria, establecerían hasta 15 centros de tecnología industrial por todo el país. Hasta aquí, perfecto. Sin embargo, la financiación solo se fija para los primeros cuatro años. En opinión de Bullinger, un plazo demasiado breve para que empresas e investigadores se impliquen en proyectos serios. «El resultado más probable será una carrera para obtener dinero del proyecto, en lugar de algo sostenible», opina Bullinger. Con todo, apunta que no dejaría de suponer un primer paso en la dirección correcta.
Desde luego, el sistema alemán adolece de sus propios puntos débiles. La mentalidad germana, tan dada a la precisión, tal vez resulte más idónea para perfeccionar técnicas ya existentes que para concebir innovaciones radicales. Y el país ha sufrido períodos de tecnofobia en los que políticos y movimientos de protesta han ahuyentado a industrias punteras muy prometedoras, como ocurrió en los años ochenta con las de biotecnología. Con todo, el empuje alemán a la innovación industrial invalida el cliché que asocia fábricas con técnicas obsoletas, al tiempo que proporciona un ejemplo de cómo competir con China. Los estudiantes que se afanan por reinventar la industria en los laboratorios universitarios de Múnich ofrecen un modelo del que todos deberíamos aprender.
Sobresaliente: Alemania supera a EE.UU. en varias medidas del Índice de Competitividad Global; entre ellas, en la calidad de sus instituciones e infraestructuras.
Artículo publicado por Investigación y Ciencia, dic. 2012
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